
Tengo una obsesión totalmente platónica con un taller de cerámica japonesa de nombre Hakusan. Estas tazas me encantaron por el tipo de superficie perfecta y absolutamente blanca que, aunada a un diseño lúdico pero de alguna manera clásico me atrejeron por primera vez a la cerámica oriental. El diseño es de Jorine Oosterhoff para
Horne.
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